¿Cuanto es lo normal de la tensión alta y baja?

La presión arterial, o, como se conoce generalmente, la tensión, es uno de los parámetros que se utilizan de forma generalizada para determinar nuestro estado de salud. Y, ¿por qué el médico lo primero que me hace en una revisión es medirme la tensión? Esto es así porque tener la tensión dentro de los valores normales es importante para nuestro bienestar general y, además de los efectos negativos que conlleva tenerla alterada, también puede ser indicativo de otras dolencias o patologías. Ahora lo explicaremos en mayor detalle.

 

Antes de nada, dejaremos claro cuáles son los valores de tensión que se consideran normales y qué son exactamente la tensión alta y la baja. La “alta” hace referencia a la presión que ejerce el bombeo de sangre sobre las arterias durante la sístole ventricular (salida de sangre del corazón por la aorta); mientras que la “baja” hace referencias a esta presión en el momento de la diástole general del corazón (relajación). La tensión se considera normal cuando la alta está por debajo de 120 mmHg y la baja en 80 mmHg o menos. Para simplificar, se suele utilizar solo las decenas para indicar los valores de tensión arterial, en este caso los parámetros normales se indican como 12 de alta y 8 de baja. En la población adulta se considera dentro de la normalidad por debajo de 14 y de 9.

 

La tensión puede variar en situaciones de estrés, debido a la alimentación, el uso de medicamentos, algunas patologías, etc. Tampoco es constante con la edad y conforme se envejece se suelen incrementar estos valores, llegando a estar en torno a 15 la alta y 9 la baja. Lo que es importante es tenerla controlada, dentro de los parámetros normales y sin picos de subidas o bajadas.

 

Problemas de tener la tensión fuera de los rangos de normalidad.

 

La hipertensión es uno de los principales problemas médicos entre la población adulta, por desgracia, es cada vez más habitual incluso entre personas jóvenes. Tener la tensión alta conlleva a un elevado riesgo de accidente cardiovascular, incrementando el riesgo de infarto y de problemas cerebrovasculares (ictus) e insuficiencia renal.

 

La hipertensión se debe vigilar y controlar. La vigilancia se realiza midiendo la tensión con cierta periodicidad, para ello podemos acudir a la farmacia a tomarnos la tensión. Para su control es fundamental seguir unos adecuados hábitos de vida que incluyen: una alimentación saludable (baja en sal y rica en vegetales y frutas), ejercicio físico moderado, evitar el estrés, no fumar y, si se consume alcohol, esto debe ser con mucha moderación. Sin embargo, en muchas ocasiones también es necesario una medicación específica para la hipertensión, las llamadas “pastillas de la tensión”; estos medicamentos deben estar muy controlados por nuestro médico, en cuanto al tipo concreto y las pautas de administración. Si tenemos cualquier duda sobre nuestras pastillas para la tensión siempre podemos consultar en nuestra farmacia de confianza, pero nunca tomar decisiones sobre la toma de estos medicamentos sin consultar con el médico o nuestra farmacéutica.

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