La importancia de la vitamina C para nuestro sistema inmunológico

De sobra es conocido por todos la famosa frase de Hipócrates acerca de que el alimento sea nuestra medicina. Pues ese principio, establecido ya en el siglo V a.C, está en las últimas décadas convirtiéndose en un aspecto cada vez más importante para la medicina actual.

Cada vez existe un mayor interés en conocer las herramientas nutricionales (qué comer y cómo) para mejorar la modulación y respuesta de nuestro sistema inmunitario. Y aquí no sólo nos referimos a que actúe con más potencia o mejor frente a infecciones, también es esencial que se module y regule correctamente para evitar las enfermedades autoinmunes. En estas enfermedades nuestro propio organismo es atacado por las células inmunológicas o por anticuerpos provocando graves desajustes y enfermedades.

Contamos con una extensa información científica que apoya el papel de algunos nutrientes como moduladores de las células de nuestro sistema inmune. Aquí se incluyen los probióticos, los prebióticos, distintas vitaminas, como la B6, y minerales, como el zinc (Zn). Conocer su efecto positivo sobre el sistema inmunológico nos permitirá enriquecer nuestra dieta en alimentos que nos los aporte o bien obtenerlos mediante la ingesta de suplementos nutricionales y vitamínicos.

Hoy nos vamos a centrar en el papel de la vitamina C en la modulación del sistema inmunológico. El papel de la vitamina C como activo frente a infecciones agudas, resfriados, es por todos conocido. Sin embargo su aporte continuado no ha sido demostrado que prevenga las infecciones.

El ácido L-ascórbico o vitamina C actúa como antioxidante, mecanismo que resulta beneficioso para muchas enfermedades como la aterosclerosis, la diabetes tipo 2 y el cáncer. También es esencial para síntesis de colágeno y de L-carnitina. De base, nuestro organismo necesita vitamina C para muchas funciones fisiológicas; así es fundamental para la síntesis y metabolismo de varios aminoácidos (tirosina, triptófano, glicina, prolina, lisina) y del ácido fólico, carnitina y catecolaminas. También aumenta la absorción del hierro (por ello se recomienda tomar los suplementos de hierro con zumo de naranja) y actúa como antioxidante, aspecto importante para el sistema inmunitario.

Principales papeles de la vitamina C en el sistema inmunitario

  • Favorece la síntesis de colágeno y con ello la integridad de la barrera epitelial en las mucosas.
  • Su acción antioxidante neutraliza la acción nociva de las especies reactivas de oxigeno producidas durante el metabolismo normal de la célula (respiración celular y respuesta inflamatoria).
  • Estimula la acción de células inmunitarias como los neutrófilos y monocitos.
  • Disminuye los efectos del resfriado común y su duración.
  • Presenta propiedades antivirales y antioxidadantes.
  • La suplementación a dosis altas de vitamina C estimula la actividad fagocítica.

El efecto positivo de la vitamina C sobre el sistema inmune también se pone de manifiesto en las consecuencias de su carencia. Así, la falta de vitamina C está relacionada con:

  • Reducción de la actividad de linfocitos T y disminución de niveles de interferón y producción de colágeno.
  • Reduce la capacidad de resistencia frente a enfermedades infecciosas.

La vitamina C podemos tomarla en frutas y verduras o a través de suplementos alimenticios que podemos encontrar en la farmacia. Pregunta a tu farmacéutico sobre las distintas opciones disponibles.

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