Manos secas o ásperas: consejos para mantenerlas suaves

Existen diversos factores, tanto internos (endógenos) como externos, que contribuyen a la deshidratación de nuestra piel. Conocer estos factores y actuar sobre ellos, especialmente en el caso de los externos, ya que los endógenos difícilmente podremos modificarlos, nos puede ayudar a prevenir la deshidratación y evitar que nuestras manos estén secas o ásperas.

Factores externos que influyen sobre la hidratación de la piel

  • El clima y los cambios de temperatura.
  • Cambios estacionales.
  • Exposición excesiva al sol.
  • Lavados frecuentes o largos baños o duchas con agua muy caliente.
  • La dieta. Una mala alimentación con déficit de nutrientes, de ácidos grasos insaturados y de determinadas vitaminas como la C y E afectan al estado de nuestra piel.
  • Hidratación. Para mantener una piel sana e hidratada es necesario un aporte adecuado de agua.
  • Fumar. El tabaco hace que la piel se seque con mayor facilidad y envejezca de forma prematura.
  • Ciertas profesiones que requieren una exposición de las manos a productos químicos irritantes o a temperaturas extremas.

Factores endógenos que afectan al estado de nuestra piel

  • Cambios hormonales.
  • Predisposición genética a sufrir piel seca.
  • Determinadas enfermedades como el hipotiroidismo.
  • La edad. Con el paso de los años la piel pierde grosor y se vuelve más fina, lo que contribuye a que se seque con mayor facilidad.

¿Cómo podemos cuidar nuestras manos?

La hidratación de la piel es fundamental para tener una piel bonita, suave y saludable. Pero no solo es importante para su aspecto, para que la piel pueda cumplir su función como barrera protectora de nuestro organismo es importante que esté bien hidratada.

Para cuidar la hidratación de nuestras manos y evitar la sequedad de piel es importante:

  • Evitar el uso de jabones agresivos. Al lavarnos las manos, generalmente alteramos la barrera natural que protege nuestra piel. Lo recomendable es utilizar jabones suaves con pH neutro que limpien sin desecar y que contengan principios activos como urea o lactato que ayuden a mantener la hidratación.
  • Lavar las manos con agua tibia. Evitar el agua muy caliente ya que puede generar deshidratación y sequedad.
  • Secar bien las manos después de cada lavado. La humedad puede provocar agrietamiento de la piel.
  • Hidratar con regularidad. En la farmacia existen una gran variedad de cremas hidrantes para manos. No todas son iguales. Elige una que se adapte a las necesidades de tu piel.
  • Utilizar guantes protectores. Es fundamental si trabajamos con sustancias químicas o agresivas que resecan y dañan la piel. Igualmente, es importante utilizar guantes para proteger las manos del frío.

 Seguir nuestros consejos te ayudará a mantener tus manos suaves e hidratadas.

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